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¿Hacer o no hacer filantropía?



Francisco Bermúdez Guerra [1]


Hace algunas semanas estaba mirando un documental sobre la vida del fallecido fundador de la empresa Apple Steve Jobs. Fuera de todo lo que sucede en esta pieza fílmica biográfica, lo que más me llamó la atención fue el tema de la postura de Jobs frente a la filantropía. Para este genio –aunque para algunas personas no tanto-, la filantropía era una pérdida de dinero. El documental, palabras más palabras menos decía lo siguiente: “Mientras que para Bill Gates era importante hacer filantropía, para Jobs no lo era, él pensaba que era inútil”.

Mucha gente piensa igual que el fundador de Apple –que en paz descanse-; para estas personas la filantropía es inútil, es botar el dinero a la caneca, es contraproducente. Bill Gates –el hombre más rico, y el mejor filántropo del mundo- piensa totalmente diferente, de hecho, el promueve una idea que se denomina el “capitalismo creativo”, que es un forma de promover la filantropía utilizando los impulsos egoístas de las personas; muy Bill Gates, ¿no es cierto? Pues sí, el señor Gates ha donado miles de millones de dólares en computadores, vacunas y otras ayudas a países del Tercer Mundo.

Steve Jobs, el fundador de Apple –la empresa mejor valorada del mundo-, pensaba todo lo contrario que Gates. Otra importante personalidad del mundo de la finanzas, el expresidente de la Reserva Federal Alan Greenspan también era o es enemigo de la idea de llevar a cabo la filantropía, aunque no sé si en los últimos años habrá cambiado de idea; yo creo que no. Estos enemigos de la filantropía cuestionan la eficacia de las ideas de cooperación, de ayuda, de compasión, porque tienen en sus cabezas un paradigma insalvable: la filantropía es dar limosna, y la limosna es solo un paliativo, y a veces es peor ayudar que no ayudar.

Este paradigma de la filantropía como “dar limosna” lo hemos cuestionado muchas veces. La filantropía es una actitud activa de cooperación con los demás seres vivos, incluso con los animales y con el medio ambiente. La filantropía no es “dar limosna”. ¿Sirve para algo la cooperación? ¡Claro que sí! Sirve para crear abundancia y prosperidad nada menos y nada más. Sin embargo, como en el mundo actualmente prevalecen las ideas de dominación, la cooperación es vista sospechosamente por todos aquellos que piensan que los seres humanos deben dividirse en dos: los amos y los esclavos. Empero, para todos aquellos que pensamos que los seres humanos somos seres libres, la cooperación es una forma de adquirir esa libertad, por lo menos desde el punto de vista económico.

Una persona que no es libre económicamente está sujeta con el tiempo a ser víctima de la dominación descarnada por parte de los abusadores del poder. Por lo tanto, para todos aquellos que luchamos por la libertad, la cooperación y la filantropía son esenciales para adquirir esa libertad. Personas como Jobs o como Greenspan están con un pie en el antiguo modo de convivencia humano y con el otro están en el nuevo. Jobs fue un visionario, un genio, un empresario, un emprendedor, pero en este tema de la filantropía se equivocó de cabo a rabo.

La única forma de que la especie humana sea feliz y libre es a través de la cooperación, cambiando nuestro sistema de convivencia. La filantropía es esa actitud positiva ante los demás seres; sin embargo, el sistema que está haciendo agua –que se está autodestruyendo- en el mundo piensa que el ser humano debe ser un explotador y que solo puede sobrevivir el más fuerte; el darwinismo social en su máximo esplendor. Estas ideas son las que tienen al mundo en la actual crisis que padecemos. El hambre, la injusticia, el terrorismo, la crisis climática, la inequidad, el desempleo, son consecuencias o derivaciones del sistema de convivencia humano basado en la dominación; mientras este sistema siga imperando la supervivencia del hombre está en peligro.

Dice un proverbio: “Es preferible enseñar a pescar que dar el pescado”, esto quiere decir que es mejor educar, instruir o simplemente crear las condiciones para que la gente salga adelante por sí misma. De cierta forma, este proverbio es verdad; sin embargo, también hay que aceptar que en muchas ocasiones ni siquiera se puede enseñar a pescar, y que por lo tanto lo único que queda es tener compasión.

Mucha gente tampoco practica la filantropía por pereza, por ignorancia –en la mayoría de los casos es por esto-, por negligencia, o por simple falta de humanidad. Estas personas que no hacen filantropía por pereza, por ignorancia, por negligencia, por falta de humanidad, de cierta forma carecen de sentido común, porque si lo tuvieran se darían cuenta que es mejor ayudar y cooperar que quedarse en un rincón desperdiciando el dinero y los recursos.

Conozco gente que prefiere tirar el dinero y la comida a la basura que dárselo a la gente que lo necesita, ¿por qué? Porque están totalmente hipnotizados por las ideas del antiguo sistema de convivencia humano basado en la dominación. Esta gente no sabe que se está autodestruyendo. Por eso, es mejor hacer filantropía.







[1] Abogado, profesor, escritor, bloguero, filántropo. @fbermudezg

Proyecto Arikayasis: ideas para una nueva humanidad




¿Qué es Arikayasis? Es una novela que escribí hace dos años; está referida a una espada mágica, que a manera de Excálibur en la mitología arturiana, concede poderes sobrenaturales a quien la posee. La espada representa el poder del pensamiento, de las ideas, de cómo la mente puede ser utilizada para el bien y la justicia o para el mal, la crueldad y la inhumanidad.

Precisamente así bautizamos a nuestro proyecto, como Arikayasis. Para denotar ese compromiso con una nueva forma de pensamiento, con unas nuevas ideas que no solo están empezando a germinar en una o en algunas personas, sino que  realmente se han convertido como en una especie de pandemia, pero positiva. Mucha gente en el Planeta está preocupada por el futuro de la raza humana, de lo que vendrá para las próximas generaciones e incluso por lo que le pueda pasar a nuestra especie en los próximos años.

En Proyecto Arikayasis queremos hacer propuestas, reflexiones sobre todos estos temas, en diferentes ámbitos del conocimiento. No solo en la política, en la economía, o en la filosofía, sino también en el arte, en la cultura, está presente nuestro proyecto.

Creemos que el verdadero problema de la humanidad está esencialmente en el tipo de valores que protege. Si seguimos pensando que el lucro personal, que el egoísmo, y que el individualismo van a cambiar nuestra sociedad, pues estamos muy equivocados. De hecho, esas ideas anacrónicas son las que están acabando con nuestra especie a través de las guerras, del hambre, del terrorismo, de la injusticia, de las enfermedades incurables.

En Proyecto Arikayasis hemos propuesto nuevas visiones de temas recurrentes, que pueden o no ser compartidas por los demás; sin embargo, lo que queremos es eso, que haya reflexión, que haya discusión.

Los invitamos entonces a participar en este proyecto, a visitar nuestra página web y a enviarnos sus propuestas, sus comentarios, sus inquietudes; y que todo sea por el advenimiento de una nueva humanidad.  


Página web: http://fbermudezg.wix.com/proyectoarikayasis      

Cuenta de Twitter: http://twitter.com/PArikayasis  

Filantropía: todo un cambio en la especie humana


 Francisco Bermúdez Guerra

La idea que tenemos todos los que vivimos en el siglo XXI es la siguiente: somos civilizados y modernos. En algunos ámbitos esta idea es correcta, pero por otro lado, hay varias muestras de lo que podríamos llamar “atraso” o “salvajismo” en nuestra especie. Una de esas muestras es la guerra, la otra es el terrorismo y la otra es la pobreza. Aunque hay otras.

Si bien es cierto los seres humanos hemos hecho grandes cambios en el Planeta, básicamente en nuestro entorno material, solo hay que ver las mega-construcciones que hemos levantado en las ciudades, los avances tecnológicos y científicos, y hasta en los ámbitos sociales y políticos. Podríamos decir que la democracia es un logro de avance social.  

Sin embargo, todavía nos movemos en un entorno de atraso que podríamos llamar de tipo espiritual.  La pobreza es un fenómeno que no se ha podido erradicar, y que algunos piensan con cinismo que no se va a poder erradicar nunca. La pobreza implica que hay millones de personas en el mundo que no se alimentan bien o simplemente no comen, que no tienen agua potable, que son analfabetas, o que no tienen un techo digno donde guarecerse. Eso es pobreza.  
  
Tenemos todo para vivir en un mundo próspero, abundante, rico, pero las estructuras humanas de convivencia han impedido que esto sea una realidad. Las viejas estructuras, las actuales estructuras se han confeccionado sobre la pobreza; tenemos que decirlo sin ambages.  Para poder dominar tenemos que disminuir, tenemos que debilitar, para eso hay pobres, para dominar. Obviamente, un mundo basado en el sistema de dominación solo puede llevar a lo que tenemos hoy en día: guerras, terrorismo, violación de los derechos humanos, delincuencia, corrupción, pobreza, etc, etc.

La filantropía, un término acuñado por un emperador romano, significa “amor a la humanidad”. En el sistema de dominación no hay filantropía hay misantropía, esto es, odio a la humanidad. Sí, hemos hecho del odio, de la discriminación, todo un estilo de vida que nos parece normal.

Algunos ricos en el mundo Occidental (y probablemente también en Oriente) se han dado cuenta de que es más rentable vivir en un mundo con menos desigualdades, y por eso han decidido invertir en filantropía. Aunque, a decir verdad, la filantropía se presenta más por estas épocas como una forma de cambiar la imagen corporativa y empresarial de una organización. La filantropía se utiliza como algo externo, como una fachada, para que la masa tenga simpatía por una determinada marca comercial, por un personaje público, o por una organización.

La verdadera filantropía debe concentrarse no solo en ayudar a los más necesitados, sino en provocar y promover un cambio drástico en nuestro sistema de convivencia humano.

El filantro-capitalismo, término acuñado por el autor de teorías gerenciales Peter Drucker, no basta. Según Drucker, el sector privado debe asumir funciones que el sector público no puede asumir por falta recursos o por falta de gestión. Esto es lo que se denomina como el “tercer sector”. Las ONG’s privadas y las corporaciones vendrían a llenar ese vacío que deja el Estado.  

Creo que el filantro-capitalismo se queda corto, creo que es un pañito de agua tibia en un mundo que se desangra y que sufre. Los millonarios, los ricos y los poderosos -en general- utilizan la filantropía para beneficiar sus propios intereses, sus organizaciones y sus patrimonios. Hay ánimo de ayudar, de servir, de cooperar, pero esto no es suficiente. Ahora hay que dar un paso más allá, un paso que permitirá cambiar completamente nuestra especie y por lo tanto nuestro entorno.

¿Hasta dónde estamos convencidos de esto? No mucha gente cree, ¿por qué? Porque desde pequeños nos han inculcado que lo anormal es lo normal, que la pobreza es algo normal, que la guerra es algo normal, que la corrupción es algo normal. ¿Qué ocurre entonces? Que observamos los fenómenos pero no hacemos nada; somos agentes pasivos en un mundo deformado por ideas artificiales. ¿Cómo proceder entonces? La filantropía como método de alivio del mal es un primer paso; el filantro-capitalismo es un segundo paso más audaz; pero ahora tenemos que dar el paso definitivo e incorporar la filantropía como nuestro nuevo sistema de convivencia humano, cuando eso ocurra se acabará la pobreza, se acabarán las guerras, se pondrá fin a la corrupción y al terrorismo. 

No podemos seguir debatiendo si es más importante el Estado o el mercado. Ambos son importantes en un mundo libre; debe haber un equilibrio, pero eso no es una novedad. Es de Perogrullo, de sentido común. Lo que realmente generaría un cambio es nuestra actitud hacia los demás hombres, ya no basada en la misantropía sino en la filantropía, para generar lo que yo he llamado “riqueza infinita”.

La filantropía tiene varias aristas como concepto, no es unidimensional, las personas la entienden de diferente manera. Unas creen que es limosna, otras creen que es asumir el rol del Estado de manera marginal, pero otros, como yo, creemos que es todo un cambio de actitud.

Pasar de la palabra a la acción, ¿cómo hacerlo? Generando todo un clima favorable para la filantropía a nivel político, cultural, social, religioso y económico. Hablar de la filantropía en los medios de comunicación, escribir artículos y libros sobre la filantropía, crear premios y condecoraciones para los filántropos, enseñar filantropía en los colegios y universidades, votar por políticos que estén comprometidos con la filantropía, y en general explicarle a la gente de manera masiva este concepto.

¿Hay enemigos? Desde luego, muchos y poderosos. Sin embargo, su poder radica en infundir temor, odio, violencia, discriminación; si nosotros hacemos todo lo contrario e infundimos amor, fraternidad, cooperación, paz, pues los estaremos derrotando sin caer en sus propios terrenos: la brutalidad y la separación.

Bienvenidos a la construcción de un nuevo mundo, de una nueva humanidad; no podemos perder el tiempo, es necesario darle un gran empujón al advenimiento de una nuevo forma de relación entre los hombres, y aplastar de una vez por todas la enfermedad de la misantropía, y darle la bienvenida a la filantropía en este Planeta.




La inmoralidad de la pobreza

-Siempre habrán pobres- dijo mi amigo. Él acababa de estar en Europa, paseando por España, Holanda, y otros países.

Hablábamos sobre la crisis económica que sufre la Península Ibérica. Según él, es normal que haya pobres; sin embargo, la situación de España lo conmovió bastante.

Según estadísticas, una de cada cuatro personas en edad de trabajar está desempleada en ese país. El desempleo alcanza cifras absurdas, más del 20%. En Colombia, el desempleo –según cifras oficiales- es como del 10%. Una cifra que también es alta, pero no tan alta como la de la madre Patria.

Nos hemos acostumbrado a la pobreza, a ver pobres en las calles, al desempleo, a las crisis económicas, a la escasez, al hambre. La FAO dice que en el mundo hay 950 millones de personas sub-nutridas, esto es, que no comen bien.

Hasta hace siglo y medio la esclavitud era pan de cada día en nuestro mundo. En Estados Unidos y Latinoamérica se abolió a mediados del Siglo XIX. Antes, la esclavitud hacía parte del status quo. Era una institución esencial del sistema económico imperante, basado en la riqueza de la tierra. Los ricos eran quienes más tierras tenían, y para explotarlas adecuadamente necesitaban de mano de obra barata. En América el asunto se resolvió esclavizando a personas traídas del África. Era normal, incluso, quienes estaban contra la esclavitud era denominados como “abolicionistas”, y tildados de rebeldes, o de libertinos. Era inmoral hablar de la abolición de la esclavitud.

Hoy en día pasa lo mismo con la pobreza. Quien se opone a ella lo tildan de “comunista” o, en el peor de los casos de “guerrillero”, como sucede en Colombia. Y la verdad, es que yo me opongo a la pobreza, creo que es inmoral, y no por eso soy “comunista”, “guerrillero”, o “mamerto”. No comparto las ideas de la izquierda, tampoco las de la derecha, y las del centro menos. Creo que el asunto de la pobreza se debe resolver en una coyuntura que va más allá de la política.

El capitalismo afirma que la riqueza se crea a través de la libertad. Y es cierto, sin embargo, esa excesiva libertad nos ha llevado a generar desigualdades monstruosas, y a que la riqueza se concentre en pocas manos.

El socialismo sustenta sus tesis en la igualdad. El Estado debe promover el “igualitarismo”, sin embargo, ese Estado se vuelve una macro-estructura burocratizada que ahoga la iniciativa individual y la creación de prosperidad.

Un poco de libertad, un poco de Estado, piensa el denominado centro político. Y hasta cierto punto tienen razón, pero no tanto. ¿Qué falta entonces? ¿Por qué no se ha podido suprimir la pobreza? ¿Por qué no se ha podido abolir la pobreza como se hizo con la esclavitud? La respuesta obviamente es compleja, y los economistas e historiadores dirán que se necesitan tomos enteros para explicar el problema. Yo pienso que no.

La pobreza obedece a una circunstancia específica: el modo de convivencia humano. Desde tiempos inmemoriales, cierto grupo de hombres han querido dominar al resto. Eso es lo que se denomina como el “sistema de dominación”. El hombre, o ciertos hombres siempre han tenido el deseo de someter a otros hombres. Para eso se han utilizado diferentes instrumentos o mecanismos. La fuerza física, en primer término, se utilizó para someter a los más débiles; luego se utilizó la superstición. Fulanito es el rey o el emperador porque así lo quieren los dioses, o el dios tal. Con el paso de los siglos se han utilizado instrumentos o mecanismos más sofisticados de dominación. Los medios de intercambio, como los metales preciosos y el dinero, se han constituido en los mejores medios de sometimiento. Hacia futuro, los expertos en dominación proponen hacerlo a través de la tecnología.

Este sistema, obviamente necesita que haya pobres. Para poder someter a los demás necesito que haya gente vulnerable, que no se pueda defender, que no tenga los medios para oponerse, y por eso es conveniente para esos dominadores que haya pobres. 

El sistema de dominación humano se basa en la pobreza. Es necesario que haya pobres, que haya desempleados, que haya miseria, que haya hambre, porque así se puede mantener el mismo sistema, ¿han entendido la trampa? Cuando el gobierno afirma que hay tanto porcentaje de desempleo, simplemente está abaratando el costo de los salarios. Cuando escasea el dinero, y éste está concentrado en pocas manos su valor subjetivo aumenta. Entre menos dinero haya en la economía, ese dinero vale más. Por eso, los bancos centrales del mundo se preocupan tanto por la inflación. En realidad no les importa la inflación, les importa el valor del dinero. Los pobres le dan valor al dinero, por el simple hecho de no tenerlo. Eso es inmoral, como la esclavitud.

¿Cuál es la solución, entonces? Muy fácil, modificando el sistema de convivencia humano. Pasando de un sistema de dominación a un sistema de cooperación. En el sistema de cooperación hay libertad, hay Estado, pero sobre todo hay fraternidad; hay ayuda mutua que genera prosperidad. Es un sistema donde todos ganan. Para eso es necesario que denunciemos la pobreza como inmoral, no es justo que el sistema actual se sustente en la escasez. El sistema de dominación está llevando a la autodestrucción del ser humano, porque este sistema también está basado en las guerras, en el hambre, en las epidemias, en la destrucción del medio ambiente. El ser humano debe dar un salto cuántico hacia un nuevo sistema basado en la cooperación.

Si hay cooperación hay prosperidad general, eso debilita el poder de unos cuantos egoístas, y es lógico, por eso ellos tratan de mantener la farsa. Sin embargo, esa farsa puede llevar al aniquilamiento de la especie humana. Al aniquilamiento de ellos mismos, y eso lo debemos resaltar y denunciar. No podemos dejar que un grupito de ignorantes egoístas acaben con toda la raza humana por codicia y avaricia. La inteligencia humana debe prevalecer, y así como se abolió la esclavitud, es nuestro deber abolir la pobreza. Es un salto fundamental en la evolución humana, pero es necesario para sobrevivir como especie.

En la cooperación se exalta a quienes comparten, no a quienes compiten. En la cooperación se educa para la fraternidad, no para la dominación. En la cooperación se exaltan valores como la justicia, la humanidad, la filantropía; por encima de la ganancia, los beneficios individuales, y el monopolio.

En síntesis, la cooperación es el sistema que salvará a la humanidad. La pobreza es inmoral porque lleva al Mal. Nadie puede asegurar que el hambre, la inseguridad, la miseria, sean buenos. Sin embargo, hemos sustentado nuestra forma de convivencia humana en un fenómeno anti-natural. Es necesario que tengamos el mismo valor que tuvieron los abolicionistas para acabar con la esclavitud. Tenemos que contar con el valor para acabar con la “esclavitud moderna” que es la pobreza, para generar riqueza y supervivencia para todos, no para unos cuantos.


¿Construir o destruir?: Sociedades de progreso y sociedades de atraso


Los seres humanos tenemos dos opciones: el progreso o el atraso. El primer camino lleva a más niveles de felicidad, de satisfacción. El segundo camino proporciona sufrimiento y tristeza.

Sin embargo, alguien dirá que el progreso es algo relativo. Que los valores son relativos. Yo personalmente pienso que las consecuencias de nuestras acciones determinan el nivel benéfico de nuestras conductas.

El mundo se debate entre estas dos posiciones, entre el progreso y el atraso. Lo que otorga más felicidad y satisfacción a más personas es índice de progreso; por el contrario, lo que genera más tristeza y sufrimiento es síntoma de atraso.

La cooperación genera progreso, el egoísmo es índice de atraso. Desafortunadamente, nuestra civilización todavía está imbuida en ideas de egoísmo. Nuestra civilización todavía está enganchada por el atraso.

La educación, la cultura, la filosofía imperante, están influenciadas por ideas de egoísmo. Desde pequeños se nos enseña a competir, a salir adelante de forma individual, a monopolizar, a controlar, a ganar a costa de los demás.

Nuestra civilización muestra señales de progreso tecnológico, pero no de progreso moral, que es lo importante. Podemos viajar a la luna, podemos viajar a Marte o a otros planetas, podemos comunicarnos con casi todo el mundo en fracción de segundos, podemos ver acontecimientos que suceden al otro lado del mundo en vivo y en directo, pero, nuestra civilización todavía tiene a más de novecientas millones de personas sumidas en el hambre y la miseria.

¿Somos una sociedad humana de progreso, o de atraso? Yo creo que todos pensamos lo primero. Que nuestra sociedad gira hacia el progreso. Pero, la realidad afirma lo contrario. En nuestro planeta proliferan las armas de destrucción masiva, millones de personas no tienen nada que comer, la delincuencia y la corrupción destruyen países enteros, el daño ambiental producido por el hombre pone al planeta en un equilibrio biológico muy peligroso para la raza humana, etc, etc.

Yo diría que estamos inmersos en el atraso. En el atraso moral. ¿De qué sirve la tecnología si ésta no sirve para hacer más felices a todos los seres vivos? Por el contrario, el ser humano ha utilizado la tecnología para controlar, para pisotear, para humillar, a otros seres humanos. Las dos guerras mundiales que padeció el planeta Tierra a principios del Siglo XX sólo sirvieron para dejar miseria y muerte en Europa. También dejaron una moraleja equivocada: hay que tener armas sofisticadas para prevalecer.

Las superpotencias se han dedicado al progreso destructivo, se han dedicado a inventar utensilios mortíferos para controlar a los otros seres vivos por la fuerza. Cómo matar de manera eficaz, cómo herir a más gente, ésas han sido las premisas de progreso de esas superpotencias. 

El verdadero progreso no está ligado a los índices de dominación. Está ligado a los índices de felicidad. Los Estados Unidos, la ex Unión Soviética, la China, han dedicado gran parte de sus recursos al desarrollo militar, al desarrollo de la guerra. Una política –en mi concepto- equivocada.

El gran salto evolutivo de la humanidad, como ya lo hemos dicho hasta la saciedad, pasa por la modificación de sociedades basadas en la dominación por sociedades basadas en la cooperación. Ése es, y no otro, el gran síntoma de progreso de nuestra raza, de nuestra especie. Sólo la cooperación puede generar prosperidad para todos. Sólo la cooperación puede generar verdadero progreso. Lo demás es mentira, lo demás es una falacia.

Los seres humanos podemos tomar la decisión de construir, de progresar, a través de la cooperación. Pero también podemos tomar la decisión de destruir, de quedarnos en el atraso, a través de las ideas que promueven el egoísmo, la competencia, la monopolización, la explotación, la dominación. No es un problema de derechas, o de izquierdas, o de centros en el espectro político, es un problema de moral, de humanidad.

Nuestra vida, nuestra sociedad, nuestro país, nuestro planeta, sólo serán más felices sí en ellos hay cooperación, si en ellos hay progreso moral. Por el contrario, si en ellos sólo hay egoísmo y sentimientos de dominación, no nos extrañemos si allí sólo imperan la tristeza y la desdicha.      
      
  

Propuesta sobre proyecto de ley de estímulo a la Filantropía


Ayer se sancionó en Colombia una ley para estimular el cine. Nos gustaría ver que también se pueda emitir una ley que estimule la Filantropia. Un proyecto de este estilo podría regular lo siguiente:

1. Exenciones tributarias cuantiosas para personas naturales y jurídicas que hagan donaciones a organizaciones que practican la Filantropía.

2. Creación de un Ministerio o de un Departamento Administrativo de la Filantropía. 

3. Obligatoriedad de estudios sobre Filantropía en colegios y universidades. 

4. Estímulos a centros de estudios y unversidades que hagan investigaciones sobre Filantropía.

5. Creación de un Consejo Gubernamental público-privado para determinar las políticas en Filantropía.

6. Facilidades jurídicas y económicas para la creación de organizaciones que practiquen la Filantropía. 

7. Estímulos tributarios para organizaciones que establezcan premios a filántropos.

8. Estímulos a organizaciones culturales y artísticas que estimulen la Filantropía. 

9. Estímulos tributarios a empresas y comerciantes que practiquen la cooperación filantrópica. 

10. Estímulos tributarios, jurídicos y económicos para la creación de colegios, universidades, y centros de estudios filantrópicos. 



El sistema humano de cooperación

Durante miles de años el ser humano ha vivido bajo el sistema de poder. Indudablemente, en una sociedad los roles de mando y de dirección son imprescindibles para la convivencia, sin embargo, estos roles llevados al extremo se han convertido en verdaderas talanqueras para el progreso de la humanidad. El modelo educativo imperante, la cultura, y los valores, se han modelado bajo parámetros de imposición. El hombre entra al siglo XXI tratando de afrontar problemas universales o globales que amenazan con destruir su supervivencia. Las armas de destrucción masiva (nucleares, químicas y biológicas), las crisis económicas, las pandemias, el terrorismo, el hambre, el calentamiento global, inducen a la especie humana a cambiar este modelo de convivencia que ha imperado por siglos. El modelo o sistema humano de cooperación, que hemos denominado como capitalismo filantrópico del techo político, se basa en tres pilares fundamentales: la libertad responsable, el Estado eficiente, y la cooperación infinita. La cooperación infinita es el punto aglutinante de dos modelos: el capitalista y el intervencionista. La libertad es fundamental para el desarrollo humano, sin libertad las sociedades se anquilosan y el hombre se empobrece. El papel del Estado es fundamental para aliviar las desigualdades y para arbitrar las diferencias entre los individuos. La cooperación infinita es la única que podrá afrontar los problemas globales que amenazan con destruir la especie. La cooperación infinita parte de la idea de "dar", de "colaborar", de "ayudar", los hombres tenemos la obligación de ayudarnos unos con otros, el trabajo es fuente de prosperidad, sin embargo, a veces esa prosperidad se utiliza para especular, para explotar, o para abusar de los otros. La cooperación infinita lleva a la prosperidad ilimitada, una sociedad próspera es una sociedad más feliz. Sin embargo, para llegar allá debemos apoyar la transmisión de valores en la educación: el valor de la filantropía, el valor de la conciencia política, y el valor de la libertad con deberes o con responsabilidades. En el sistema humano de cooperación no habrá pobreza, no habrán guerras, y no habrán crisis de derechos humanos. Una sociedad utópica es posible, una sociedad de progreso es posible, sólo falta modificar los viejos modelos educativos por unos nuevos. Reemplazar la cultura de la competencia por la cultura de la ayuda, reemplazar la cultura del libertinaje por la cultura de la responsabilidad, reemplazar la cultura del pensamiento individualista por el pensamiento de libertad con conciencia colectiva. Un nuevo modelo o sistema de convivencia humana está naciendo en el siglo XXI, sólo falta pornerlo en funcionamiento.      

Filantropía 3.0: un nuevo enfoque

Un ensayo sobre el tema de la filantropía. Aquí tocamos tres temas básicamente: el capitalismo filantrópico del techo político, la filantropía y la globalización, y el sistema de cooperación vs el sistema de dominación.

Este escrito les puede dar una visión más actual sobre la filantropía, su evolución, y su nuevo enfoque, el ensayo lo pueden leer AQUÍ.

Las sociedades de la prosperidad

Buscar la prosperidad es el objetivo de todo ser humano. Ser feliz de manera abundante, sin embargo, nuestras sociedades no son felices porque no son abundantes. Cuando el presidente de Colombia lleva a cabo los llamados "Acuerdos para la prosperidad" pienso en las sociedades prósperas, en aquellas sociedades donde abunda la felicidad. Tener dinero, fama y poder no siempre da felicidad, sin embargo, debemos reconocer que un bienestar material es un paso importante para una felicidad plena, o por lo menos aceptable.

Hoy, en el mundo, alrededor de 1.000 millones de personas sufren de hambre, y si tenemos en cuenta que la población humana está llegando a los 7.000 millones de habitantes, tenemos que reconocer que alrededor de la sexta parte de la humanidad está en situación de pobreza crítica. Esto no es aceptable, las teorías maltusianas de control de la población no pueden establecerse como "soluciones finales" para modificar el problema de recursos escasos y demasiadas necesidades. Es necesario crear "sociedades de prosperidad", sociedades donde la cooperación sea infinita, para realmente mandar el problema del hambre a los museos, sin embargo, es triste decirlo, la pobreza extrema es una realidad de nuestro tiempo, mandamos cohetes al espacio y desarrollamos inventos tecnológicos muy sofisticados, pero no hemos podido resolver un problema tan sencillo como el de tener alimentada a toda la población mundial.

Las sociedades de la prosperidad son sociedades donde hay libertad, pero libertad con responsabilidad; son sociedades donde hay Estado, pero eficiente; y sobre todo en estas sociedades de la prosperidad, hay una cooperación infinita. Es un cambio de conciencia global, una nueva forma de ver la vida, que empieza por el individuo. Todos debemos aportar a la sociedad, ricos, pobres, empleados, desempleados, mujeres, hombres, todos debemos aportar a la sociedad. Este es el modelo que hemos llamado del "capitalismo filantrópico del techo político".

La sociedad humana ha llegado a un punto muy peligroso, donde, gracias a la tecnología militar podemos ser borrados del mapa todos los seres humanos. Las armas nucleares, químicas y biológicas, son una amenaza para la supervivencia del hombre, sin embargo, los elementos no son el peligro, el peligro es la actitud con el cual se manejan estas armas. Una actitud de competencia, de individualismo, y de irresponsabilidad, pueden ser los culpables de una catástrofe global.

Las sociedades de la prosperidad se basan en los ideales del humanismo puro, en la libertad del hombre, en el comportamiento de responsabilidad colectiva, y en la colaboración y la cooperación mutuas. Las sociedades de la prosperidad no pueden existir para competir unas contra otras sino para colaborar unas con otras, la competencia es fruto del temor y de la angustia, las sociedades de la prosperidad, en cambio, se basan en la confianza del enaltecimiento de los más altos valores humanos.

Convivir con la pobreza es aceptar que la sociedad humana no es viable, es un suicidio, y desafortunadamente esto se ha vuelto normal en nuestras comunidades. La especie humana tiene estas dos opciones ante sí: ir hacia la prosperidad total, o hacia la autodestrucción. Las antiguas ideas, los antiguos paradigmas son y han sido el cáncer de la nueva humanidad, que no ha podido nacer por culpa de los ignorantes, los cínicos, y los imbéciles. Es hora que la nueva humanidad nazca, y que los muros mentales de la ignorancia, el cinismo, y la imbecilidad se caigan, para dar paso a sociedades más humanas, más inteligentes, y más prosperas.


Turismo con propósito

El domingo pasado 31 de octubre de 2.010, en el programa de "Especiales Pirry" mostraron la historia de unos japoneses que venían a Colombia, más exactamente a Ciudad Bolívar en Bogotá. Estos japoneses, en algunos casos, como en el que se mostró, han tratado de suicidarse. Al venir a Colombia, a uno de los barrios más pobres de Bogotá, estos japoneses, que en su país lo tienen todo, pueden venir a un Estado tercermundista para darse cuenta de la realidad del mundo, y por otro lado, recibir cariño y amor de personas que posiblemente no son ricas en lo monetario pero sí en entusiasmo por la vida y en alegría. Una labor muy bonita, la que realizan los miembros de esta fundación "Turismo con propósito" cuya dirección web es http://www.turismoconproposito.org/ , felicitaciones a esta gente que logran darle alegría y entusiasmo a individuos que han perdido el sentido de la vida.

Nota: Este blog no tiene relación alguna con los miembros de esta fundación.  

Salud y educación: ¿Prioridades de la filantropía?

¿Cuáles son las áreas en las que se debe centrar la filantropía? Algunos dirán que aliviar todo sufrimiento humano es la meta de la filantropía, por ejemplo, según la FAO mil millones de personas tienen hambre en el mundo. Luego, la prioridad debería ser darle alimento a esas mil millones de personas, sin embargo, y ahí sí como dice el viejo proverbio "no regales el pez, sino enseña a pescar", nos llevaría a pensar en canalizar la mayoría de los recursos en capacitar, educar e instruir para generar desarrollo. De nada sirve aliviar el hambre, si a las personas hambrientas no se les brinda la posibilidad de aportar su inteligencia y talento a la sociedad. Toda persona tiene una capacidad, y la educación es una forma de potencializar esas capacidades y talentos para ayudar a la sociedad, a la colectividad. De acuerdo con el "capitalismo filantrópico del techo político" todos deben dar en una sociedad, no sólo los ricos sino también los que tienen menos dinero, una sociedad de "aportantes" es una sociedad próspera. Los talentos se refuerzan y se potencializan con la educación, lo que significa que todas las personas pueden dar algo a la sociedad en la que viven. Y no sólo estoy hablando de cobertura en educación, sino también del tipo de educación que se brinda, ya que ésta debe estar encaminada a producir personas felices, que positivamente ayuden a su entorno, y no sólo una educación de transmisión de información y de datos. 
En cuanto a la salud, el problema es más delicado, ya que la investigación es vital para suprimir enfermedades que se han tornado letales en varias partes del mundo como la malaria, la fiebre amarilla, la gripe porcina, la gripe aviar, el sida, el cáncer, el cólera, la tuberculosis, etc. La investigación médica requiere de fondos para ayudar a combatir estos males de la salud humana. Cuando las personas están enfermas no pueden trabajar, no pueden estudiar, no pueden colaborar con la sociedad, no pueden ser felices, por lo tanto, ésta también debería ser una de las prioridades de la filantropía.
Creo que el debate está sobre el tapete, estoy abierto a la discusión sobre este punto.

Humor y filantropía

Cuando nos hablan de la filantropía, de la caridad, de la ayuda, o de la compasión, pensamos que es algo triste poco divertido. la filantropía debe ser alegre, debemos cooperar con entusiasmo, con buen humor, más aun yo creo que el humor o el buen humor es una forma de hacer filantropía.

Dar alegría, empezando por nosotros mismos, es una forma de hacer filantropía, que debe tener como punto de inicio nuestra propia persona. Esas imágenes de individuos caritativosque sufren, son imágenes que debemos reemplazar por otras donde se haga filantropía con alegría y felicidad.

La seriedad no es filantrópica, no es caritativa, la alegría sí. Eso no implica que sólo los comediantes son filántropos, también los no comediantes debemos dar risa, felicidad, o alegría. Debe ser como una disciplina. La seriedad supuestamente produce respeto ( como diría Osho), pero ¿ para qué? Para ser más importantes, más aceptados, más queridos.

Yo creo al contrario, que entre más serios menos nos respetamos a nosotros mismos, y eso lo digo empezando por mí (no crean). Por eso escribo cuentos ¿qué hace un abogado escribiendo cuentos?, esos cuentos no me dan respetabilidad, pero me dan risa, me dan alegría. Tal vez mi verdadero blog de filantropía sea mi blog de cuentos.

Dejemos esa idea de la filantropía triste, y cambiémosla por la idea de la filantropía feliz, generemos en nuestra mente el pensamiento de asimilar la ayuda y la cooperación con la felicidad, por eso mucha gente aborrece la filantropía, porque les parece aburrida y melancólica. 

Una nueva visión de la filantropía es necesaria, la de hacer felices a lo demás, la de hacernos felices, la de hacer filantropía empezando por nosotros mismos. 

50.000 visitas al blog de filantropía

Hoy, precisamente cuando estoy de cumpleaños, tengo la agradable noticia de contar que este blog ya superó la barrera de las 50.000 visitas, todo un logro para un blog que trata sobre la compasión, la ayuda, la responsabilidad social, la filantropía. Al principio no di un centavo por este blog, pero ahora se ha convertido en un espacio muy fuerte para la reflexión en los campos que ya mencioné.Todo un logro, no sólo mío sino para las personas que están interesadas en difundir los sentimientos de solidaridad y cooperación en el mundo. Muchas gracias a todos. Muchas gracias a ti mami, que estás en el cielo, a ti te dedico este espacio por siempre.

¿LOS CHINOS NO SON FILÁNTROPOS?

Me pareció interesante este artículo publicado en el portal "El economista", donde habla de la futura reunión de Bill Gates y Warren Buffet con los millonarios chinos, donde el tema de la "filantropía" no ha calado del todo, lean aquí este interesante análisis.

"POBREZA, GLOBALIZACIÓN, Y DERECHO" EL NUEVO LIBRO DE GONZALO RAMÍREZ: UNA ENTREVISTA



El Profesor Gonzalo Ramírez Cleves, a raíz de la publicación de su libro "Pobreza, globalización y derecho", le concedió muy amablemente una entrevista a este blog. El profesor Ramírez Cleves es abogado de la Universidad Externado de Colombia, doctor en derecho constitucional de la Universidad Complutense de Madrid, profesor de Introducción al Derecho y Filosofía del Derecho en el Externado, autor de varios libros y es un colega blawgger, autor del blog jurídico Iureamicorum.


1.¿Cuál es el enfoque sobre la globalización en este libro?


La globalización se define como un concepto - proceso es decir en constante construcción y evolución que describe diferentes tendencias. Por un lado lo que tiene que ver con la interdependencia, interrelación e integración entre países, personas, bienes, servicios, culturas, economías, problemas etc. y por otro lado la posibilidad que se tiene a partir de los progresos que se han dado en la tecnología y las comunicaciones de que empiecen a desaparecer las fronteras de espacio y tiempo. Sin embargo, la globalización explica sobretodo una de las tendencias del proceso, la económica. Es decir que el mundo es más interdependiente e integrado por las necesidades propias de lo que Wallerstein califica como “La Economía – Mundo”, la última cara del capitalismo, en donde los procesos de producción y consumo se realizan a nivel mundial.


Teniendo en cuenta esta evidencia el enfoque que se da en el libro sobre la globalización se relaciona directamente con este proceso económico que tiene relación con el modelo económico neoliberal que propone la apertura de mercados, la integración económica, la desreguralización y la desestatalización de la economía, las privatizaciones y el estado superintendente y concesionario que desde los años noventa viene ser el modelo que se a adoptado en gran parte de los países.


El derecho se ha venido globalizando por las necesidades de este modelo económico en donde se necesita la armonización y homogenización de las normas y un tipo de normas que se correspondan y faciliten el modelo de mercado que se genera con la globalización. En el tema de la pobreza los marcos de regulación siguen siendo los del modelo westfaliano es decir regulación de derecho internacional y de derecho estatal, pero no un derecho propiamente global porque aún no existen organismos de producción jurídica mundial aunque si actores globales que pueden influir en el derecho estatal e internacional como la sociedad civil organizada en ONG´s, las organismos financieros multilaterales (FMI, Banco Mundial, OMC) y las multinacionales.


2. ¿Qué relación existe entre la globalización y la pobreza?


Se ha venido comprobando que a partir de la adopción del modelo económico de liberalización y apertura de mercados se ha generado mayor riqueza pero concomitantemente mayores índices de desigualdad. La pobreza a aumentado tanto en los países con economías fuertes, como la estadounidense y de los países europeos como en los países en vías de desarrollo y más pobres. Se habla de una sociedad 20-80 en donde el 20% de la humanidad es la que detenta los medios de producción y de capital y un 80% de ésta que en nada se beneficia del modelo. Las estadísticas indican que desde la Caída del Muro de Berlín se ha generado más pobreza. Esta fecha coincide con el modelo económico homogenizante conocido como globalización.


Con la posibilidad de producir y de consumir en todos los lugares del mundo el trabajo se ha precarizado, los costos ambientales se han aumentado y la pobreza se ha acrecentado. Sin embargo, algunos autores critican la relación que existe con el modelo de globalización económico y el aumento de la pobreza en el mundo. Dicen que en términos de población desde los años cincuenta para acá la pobreza ha disminuido. Sin embargo, y aunque tienen razón en la reducción de las cifras de pobreza en términos de población, esta estadística encubre una realidad. China y la India, los países más poblados del mundo han sido también los más beneficiados con el modelo de globalización económica ya que se han convertido en las fábricas del mundo. Sin embargo, en otros lugares como en Latinoamérica y África los índices de pobreza han aumentado con el modelo de globalización en curso. Incluso en Estados Unidos dos economistas, Emmanuel Sáez y Thomas Piketty, asesores del actual presidente Barack Obama han comprobado que el grado de inequidad en la distribución de los recursos en tiempos de globalización ha venido aumentando en la última década y dicen que hay aumento de la riqueza pero no mejor distribución con el modelo de globalización económica. Se comprobó al final del estudio que el modelo de globalización económica ha generado mayor pobreza en el sentido de menores recursos, mayor vulnerabilidad y exclusión y el aumento de las situaciones de temor, angustia e indignidad que produce una violación reiterada y constante de cualquier noción de derecho humano que se tenga.


3. ¿El libro es propositivo o netamente descriptivo de una realidad mundial?


El libro describe pero también propone. Principalmente lo que queremos describir es el sistema de normas que se han establecido para luchar contra la pobreza y el hambre en el mundo a nivel global, internacional y regional. Esta idea la tomamos del jurista inglés William Twining que propone estudiar la globalización de manera general estableciendo las relaciones múltiples entre los diferentes ámbitos. No trabajamos en el libro los ámbitos estatales, locales y comunales que son los que siguen en la propuesta de Twining pero seguramente vendrá una segunda parte de la obra.



Al estudiar el ámbito global, internacional y regional lo que verificamos es que en el ámbito global no existe una regulación suficiente de los nuevos problemas y actores globales fundamentalmente por la ausencia de órganos de producción normativa global. Existe por ejemplo la propuesta de responsabilidad social empresarial que se dio en el marco de Naciones Unidas con el Pacto Mundial (Global Compact) en el año 2000, la propuesta de reforma de la OMC con la Declaración Ministerial de Doha y propuestas como las de Thomas Pogge del dividendo global de recursos y la doble patente para los medicamentos para evitar muertes derivadas de la pobreza. También se habla de la Tasa Tobin o la renta básica como un derecho ciudadano pero estas últimas propuestas no han podido ser llevadas a cabo por la falta de órganos de producción y judicialización global. Es decir que en el ámbito global existe economía y problemas globales como la pobreza pero una ausencia de normatividad para regular dichos aspectos.



En el ámbito internacional comprobamos que a pesar de que existe suficiente normatividad para luchar contra la pobreza y la exclusión, como las normas de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el PIDESC, dichas normas no son eficaces y judicializables. Por último en el ámbito de regulación regional, en nuestro ámbito el Sistema Interamericao, también hay ineficacia de las normas. En 1999 se aprobó el Protocolo de San Salvador pero únicamente son justiciables mediante peticiones individuales el derecho a la sindicalización y a la educación. Las sentencias de la Corte Interamericana han empezado tímidamente a hablar de la pobreza y han utilizado por ejemplo el mecanismo de la conexidad, con el derecho a la vida, para hablar de vida digna. En casos concretos ha protegido el derecho al trabajo y a la salud en conexidad con la vida. Son avances pero hay una ausencia de derecho. La propuesta final del libro es que el derecho se debe adaptar y transformar en lo que tiene que ver con la solución del problema de la pobreza lograr un derecho global, internacional y regional eficaz y justiciable que logre palear los efectos de la pobreza en todas sus dimensiones.


4. ¿El derecho puede contribuir como instrumento para disminuir la pobreza en un mundo globalizado?

No hay duda de ello. El derecho puede establecer una serie de cambios importantes en lo que tiene que ver con los problemas que afectan a una sociedad como es el caso de la pobreza. Los Derechos Económicos Sociales y Culturales o DESC que han venido a ser incluidos en las Constituciones desde principios del siglo XX ha sido una buena forma de proteger a los más débiles y vulnerables. Derechos como el de la seguridad social, la educación, la salud, la vivienda digna, el derecho a no tener hambre, el derecho al agua potable y el mínimo vital han contribuido a palear los efectos de la pobreza. Sin embargo, aún estos derechos se consideran como costosos y no justiciables directamente, sin tener en cuenta los costos sociales, en vidas humanas y en el desarrollo del proyecto de vida que implican su reconocimiento. Se propone que se tienen que variar las ecuaciones económicas y reconocer dichos derechos con los recursos disponibles para transformar la sociedad y enriquecerla. Hasta que no se reconozca que la pobreza, como en su tiempo fue la esclavitud, es una aberración de nuestros días, si la consideramos que es algo normal y no reconocemos derechos que puedan dar lugar a que se evite dicha situación la sociedad no podrá transformarse fácilmente. La normatividad indudablemente puede cambiar lo fáctico.

5. ¿El derecho global tendrá hacia futuro como principal reto ayudar a combatir la pobreza?


Indudablemente, hay necesidad de regulación, la reciente crisis económica comprobó que el modelo de globalización económica tiene sus fallas. Los procesos de producción y consumo mundial, la integración y la interrelación tienen sus pros pero evidentemente tiene una serie de fallas que tienen que ser reguladas. Una de ellas es el aumento de la pobreza en el mundo derivada del modelo económico de la globalización pero también el deterioro ambiental y los riesgos que se tienen con las crisis económicas. Se tienen que crear instancias de regulación global que se dirija a evitar esta serie de problemas mundiales pero en donde participen no solo los estados, sino también la sociedad civil organizada en ONG´s, las empresas multinacionales y los organismos financieros internacionales como directos interesados y responsables de los problemas globales.


La pobreza es uno de los principales y más lamentables problemas de nuestro tiempo, alrededor de 2.800 millones de personas, el 46 % de la humanidad, viven por debajo de la línea de pobreza y cerca de 1.200 millones de personas viven en situación de miseria o pobreza extrema. Esta situación es una violación constante y reiterada a cualquier noción de derecho humano que se tenga. El derecho global, internacional, regional, estatal, local y comunal debe establecer una serie de derechos que eviten y prevengan esta situación.