Documental “Mañana”: el futuro de la humanidad



Francisco Bermúdez Guerra


Dirigido por Cyril Dion y Mélanie Laurent “Mañana” –o “Demain” en francés- es un documento fílmico de alto valor social y humano. ¿Cuál es el futuro de nuestra especie? ¿Qué sucederá con el hombre en diez, en veinte, en cincuenta años? ¿Nuestros hijos, nuestros nietos, tendrán planeta para vivir? Todas estas reflexiones llevaron a los realizadores a viajar por el mundo para descubrir a aquellas personas que se oponen a un sistema de vida que está desembocando en el caos, en la destrucción.

Desde los cultivadores de hortalizas en campos baldíos en Detroit, hasta los emisores de monedas alternativas en Inglaterra y en Suiza, pasando por la educación de alta calidad de Finlandia, y por el maestro de alcaldes en la India que forma burgomaestres para aplicar el sistema de cooperación.

Definitivamente, tanto el capitalismo salvaje como el socialismo a ultranza fracasaron con honores. Ahora, lo que se viene ya no es el poder del “capital” ni de este o de aquel partido político, no señores, lo que se viene ahora es el poder de la gente, y esto es lo que quiere transmitir este excelente documental galardonado con el premio César en 2016.

La encíclica del papa Francisco “Laudato si” vería reflejada fílmicamente todo sus ideas en este filme. Urge aplicar un nuevo sistema de convivencia humano; uno que salve al Planeta, a la humanidad, a la naturaleza. La acumulación por la acumulación, la monopolización por la monopolización, es lo que está acabando con la vida vegetal, animal y humana en la Tierra. El hombre debe retornar a lo simple, a la agricultura de subsistencia, a la aplicación de combustibles más amigables con la naturaleza, a un sistema de vida que piense en el hombre y no en “algunos hombres.”

En Francia hay una empresa social que fabrica sobres, su indicador de ganancia es el “servicio” que brinda y no el lucro. Las utilidades se reinvierten en la misma empresa para cobrar una precios más bajos y para emplear a más personas. ¿Era esto la lógica económica clásica? ¿La racionalidad económica ortodoxa? Yo creo que no, de hecho este nuevo sistema humano se basa en el sentido común, en el sentido de conservación de la especie, por lo que la ortodoxia simplemente se opone al sentido común. “La economía debe estar al servicio del hombre y no al revés” decía Jorge Eliécer Gaitán.

El capitalismo como lo conocemos con toda su ortodoxia ha fracasado, lo sentimos. El socialismo ya fracasó estruendosamente –recordemos la URSS y su combo-. Ahora, lo que debe primar es el hombre, es su felicidad, es su subsistencia. ¿Cómo parar este frenesí de desarrollo infinito? Contrarrestándolo con cooperación infinita.

El modo de vivir humano actual está resultando peligroso para el futuro de la vida en el planeta Tierra. Para satisfacer los intereses de unos cuantos no se puede destruir toda la vida: eso es de idiotas. Pues bien, muchos idiotas piensan que eso, eso de conservar la vida es populismo, es mamertismo (pensamiento de izquierda) o que eso de la ecología es de “comunistas resentidos.”

El documental, este excelente documental describe casos supuestamente aislados sobre cómo los hombres se unen entre sí para salir adelante, para comer, para respetar a la naturaleza, para respirar mejor, para mejorar la vida en general. La clave de todo el documental es “cooperación”, es cooperar unos con otros, en ayudarse unos con otros, es crear riqueza sin destruir al otro, sin esclavizarlo, sin explotarlo, sin arrasar la naturaleza, sin maltratar “sin sentido” a los animales.

El futuro de la humanidad depende de nuestras actuales y presentes decisiones, ¿seguimos pensando que las mismas ideas que priman actualmente nos van a salvar del apocalipsis? No señor, ¡no! Las ideologías han muerto para darle paso a la ACCIÓN.

Ya no es tiempo de ideologizaciones, de abstracciones, solo hay tiempo para ponerse mano a la obra y ayudar a los más débiles, para generar riqueza útil y no simplemente riqueza de engorde. Tenemos que ponernos el overol y trabajar, tenemos que pensar que somos poderosos, que somos ricos, que somos inteligentes; que no tenemos que depender de los políticos, o de los multimillonarios o de las organizaciones de poder. ¡No! ¡Todos tenemos el poder! ¡Tenemos que utilizarlo para salvar al hombre, al Planeta, a la naturaleza!

“Mañana” es un grito de libertad, pero también es un llamado a ACTUAR, no es tiempo de quedarnos de bruces esperando que el terrorismo, la injusticia, la corrupción, el hambre, el desempleo, la desesperanza nos ensombrezcan el entorno, la vida, el corazón. No, con alegría podemos trabajar para que todos coman, para que todos puedan tener un techo donde guarecer, para que todos tengan un trabajo, para que todos tengan salud; y todo, todo esto incluye a la naturaleza, a la vida de los animales, del Planeta.

Datos sobre este documental:
Título: “Mañana” o “Demain.”
Directores: Cyril Dion y Mélanie Laurent.




El magnífico nuevo documental de Michael Moore: “Where to Invade Next”


 Francisco Bermúdez Guerra[1]



Me encantó este filme, está buenísimo, y no lo hago como simple campaña de promoción y de publicidad, porque nadie me ha contratado ni me ha dicho que patrocine Where to Invade Next”, el nuevo documental del polémico cineasta norteamericano Michael Moore, recordado por producciones como “Bowling por Columbine” y “Farenheit 9/11”.

En esta película –de no ficción- Michael Moore se traslada a varios países de Europa para supuestamente “invadirlos” y copiar algunas de sus mejores ideas en cuanto a bienestar social y económico se refieren. Obviamente que el título del documental es una ironía o un sarcasmo, y aquí simplemente Moore se burla de las ansias de dominio y de acaparamiento de los estadounidenses, o por lo menos de la élite política de ese país.

El sistema de pago de vacaciones y de prima –como llamamos Colombia- que tiene Italia, el sistema de educación pública de Finlandia y Eslovenia, las cárceles en Noruega, los almuerzos escolares en Francia, la jornada laboral en Alemania, el movimiento por los derechos de las mujeres en Túnez, y el sistema financiero en Islandia, son algunos de los casos que analiza Moore en su documental, y que supuestamente le sirven de inspiración para copiarlos y llevarlos a su país natal: los Estados Unidos.

En un tono burlón, sarcástico e irónico –como todo lo de Moore-, el documental retrata ciertos aspectos del sistema económico y social europeo o lo que se denomina en ciencia política como Walfare State o Estado de bienestar. En Italia las vacaciones de los empleados son pagas y el receso para almorzar en las empresas es de dos horas. En Alemania, particularmente en Nuremberg se está recordando constantemente el holocausto de la Segunda Guerra Mundial, para que los alemanes sepan de dónde vienen y para dónde van. En Francia, el almuerzo escolar es casi digno de cualquier restaurante francés, hay quesos, hay agua, hay carne, hay verduras, hay de todo. En Finlandia, la educación es pública y gratuita, lo mismo que en Eslovenia. En Islandia, los dueños de los bancos que provocaron la gran crisis financiera de ese país se fueron para la cárcel, toditos todos. Y así, por el estilo. El documental tiene pasajes muy emotivos en ciertos instantes, y deja una gran lección: LA COOPERACIÓN.

Ni el socialismo ni el capitalismo van a salvar el mundo, lo va a hacer la gente a través de la cooperación universal. En esos países europeos hay un alto nivel de vida debido en gran parte al desarrollo económico, a que muchos de esos Estados son potencias mundiales –como lo es Francia o Alemania- pero también a que hay una conciencia social, una conciencia grupal que les permite pensar en términos colectivos y no solo en la individualidad, en el individuo únicamente.

Allí está el quid del asunto: hay una conciencia colectiva, que les permite a las personas pensar en términos grupales, colectivos, para alcanzar niveles de bienestar altos. Desafortunadamente el individualismo, tan pregonado en Occidente, solo ha traído hambre y pobreza, el modelo de desarrollo económico basado en la avaricia, el egoísmo y la acumulación solo han llevado al cataclismo a los países que lo han aplicado. En muchos países del mundo hay niveles de desigualdad increíbles, acumulación de la riqueza desaforada, avaricia sin límites, ¿cuáles han sido los resultados? Injusticia, inseguridad, pobreza, terrorismo, conflictos sociales y políticos, etc.

Es urgente que en el mundo se implante un sistema económico y humano basado en la cooperación. El socialismo fracasó, el capitalismo fracasó, y sus atenuantes también lo han hecho: el capitalismo de Estado, el socialismo democrático, nada de eso ha servido. Solo la cooperación, la fraternidad salvará a nuestra especie.

Lo que exhibe Moore en su documental es solo una muestra de lo que podríamos denominar como Nueva Humanidad. Si el sistema carcelario noruego se aplica en todos los países del mundo, donde los reclusos son tratados con compasión, con dignidad, tendríamos una sociedad humana más sana, y con menor delincuencia. Si a los niños y adolescentes del mundo se les educa sexualmente se manera clara y ética, tendríamos menos embarazos no deseados entre la adolescentes. Si la educación es más “inteligente”, o sea si los niños y jóvenes pasan más tiempo en sus casas con sus papás y el colegio se concentra en dar la mejor educación durante la horas de clase, tendríamos mejor nivel de enseñanza. Sin embargo, para implantar todas estas ideas de requiere de COOPERACIÓN. Si hay unas o varias personas en una sociedad que solo piensan en acumular, en dominar, en acaparar, pues en esa sociedad hay un problema grave; el asunto es que los hay, y no solo hay algunas personas sino que hay cientos y miles que solo piensan en su propio bienestar en desmedro de la gran mayoría, por eso el caos.

Yo recomiendo sobradamente que todas las personas en este planeta, en Estados Unidos, en Colombia, en Venezuela, en Uruguay, en Chile, en Japón, en Indonesia, en todos los lugares, miren este nuevo documental de Michael Moore. Que el documental les sirva para reflexionar a los políticos y a la ciudadanía en general. ¿Por qué no podemos implantar un sistema de educación universal como lo tienen en Finlandia? ¿Por qué no podemos humanizar las cárceles como en Noruega? ¿Por qué no podemos llevar a la cárcel a los ladrones de cuello blanco que quebraron el sistema financiero como lo hicieron en Islandia? ¿Por qué no hay un movimiento por los derechos humanos de manera amplia y contundente como lo hubo en Túnez?

Ojalá este documento fílmico se pueda ver de manera más amplia y colectiva, y que no pase desapercibido. Porque los filmes que promueven la violencia, la lujuria, la corrupción, el crimen, la estupidez, tienen amplia divulgación; mientras que las películas constructivas y educativas –como este documental de Michael Moore- pasan de agache, o simplemente no se exhiben por falta de conciencia, por falta de interés en promover una nueva humanidad, una nueva sociedad, más pacífica, más próspera, más social, más educativa, más humana en general.


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[1] Abogado, profesor, escritor, bloguero, filántropo. @fbermudezg

¿Por qué atacan a la filantropía?

Parece ciencia ficción pero es verdad, es real; la filantropía está en la mira de muchos, para ser atacada, defenestrada, calumniada. Ayer leía un artículo sobre una supuesta investigación que se ha llevado a cabo contra las labores filantrópicas de los genios de la informática como Bill Gates o Mark Zuckerberg.

El artículo en comento –palabras más, palabras menos- aseguraba que tanto Gates como Zuckerberg llevaban a cabo labores filantrópicas con el objetivo de lavar imagen, obtener exenciones tributarias, monopolizar mercados inexplorados y expandir sus respectivos imperios corporativos, todo a costa de su labor caritativa, o con la excusa de llevar a cabo una misión filantrópica.

¿Qué tengo yo para decir sobre esto? Desde hace más de ocho años vengo investigando este tema –el de la filantropía- y creo que sí, que hay mucho interés egoísta y mezquino a la hora de ayudar, cooperar o mejorar las condiciones de vida del prójimo, sin embargo, y como el mismo Bill Gates lo ha dicho, si hay gente que realiza filantropía por motivos egoístas no nos importa, lo que en realidad nos debe interesar es que se hagan, se realicen esas obras sociales. Gates ha llamado esta forma de asumir la filantropía como “capitalismo creativo”.

La filantropía sorprendentemente tiene muchos enemigos, sobre todo entre personas supuestamente cultas e ilustradas. No les gusta que los ricos donen parte de su fortuna a obras sociales, no les gusta que los ricos hagan publicidad de esas mismas obras sociales, no les gusta la idea misma de la filantropía.

Como ya lo he asegurado varias veces, el movimiento de la filantropía y de la cooperación está atado al advenimiento de la Nueva Humanidad; una nueva sociedad de hombres con nuevos valores y con nuevos paradigmas dirigidos hacia el progreso, la humanidad, la bondad y la cooperación. Lógicamente todo esto no les gusta para nada a los que están atados al pasado, a las viejas ideas de egoísmo y mezquindad, a los que se enriquecen por culpa de las guerras, de la violencia, de los conflictos, del hambre y de la miseria; a todos aquellos que viven del mal no les gusta la idea de la filantropía.

En lo personal, y tengo que decirlo, he recibido burlas, insultos, calumnias y comentarios estúpidos relacionados con mi afición por el tema de la filantropía. No es tema popular o taquillero, la gente sospecha sobre manera de las personas que se dedican a hacer obras sociales, los consideran “comunistas asolapados” en algunos casos, en otros los consideran “hipócritas utilitarios”, o simplemente “pobres imbéciles idealistas”.

Muchos millonarios donan cantidades inmensas de dinero a obras sociales con el objetivo de obtener exenciones tributarias o recompensas sociales (como premios, distinciones, publicidad positiva). Sin embargo, y como ya lo advertí, la finalidad es lo de menos, lo importante es que realizan esas contribuciones. Hacia futuro, y ese es el ideal, no solo los ricos harán filantropía sino que todos la harán. Ese es el verdadero cambio o salto cuántico en la conciencia del hombre.

El problema de los críticos de la filantropía subyace ahí, en que se oponen a un cambio de modelo de convivencia humana. El nuevo mundo que nos espera será muy diferente a lo que hoy vivimos, completamente diferente, y esos opositores a la filantropía lo saben, lo sospechan. Se oponen a la filantropía y a las ideas de cooperación porque están seguros que el mundo en el que vivimos morirá algún día, y esa gente que vive de la miseria, de la pobreza, del hambre, del conflicto, de la guerra, de la perversidad tendrá que dedicarse a hacer otra cosa, y obviamente, esa gente no quiere perder su modo de subsistencia, de riqueza, sus corruptos privilegios, quieren irse al fondo del mar con toda la humanidad, no importa a qué costo.   

Los enemigos de la filantropía y de la cooperación no se oponen realmente a lo que hace hoy la filantropía, se oponen a lo que significa hacia futuro ese nuevo modelo de convivencia humano. Por eso entran en cólera, no les gusta que Bill Gates o Mark Zuckerberg hagan donaciones de dinero, ni les gusta que nadie lo haga, porque eso significa realmente acabar con el viejo modelo de convivencia humano basado en la exclusión, en la esclavización, en la dominación. Quieren que nadie done nada a nadie, que cada quien se salve como pueda, que el viejo mundo siga andando moribundo y haciendo estragos.

Lo que hoy vivimos como filantropía es solo un primer paso muy precario de lo que vendrá hacia futuro, y hoy me permito anunciarlo; cuando este tema coja impulso será algo que no podrá pararse, será algo grandioso, será el advenimiento de una nuevo mundo y de una nueva humanidad. Cuando los seres humanos nos demos cuenta que la única forma de asegurar la supervivencia es cooperando entre todos, cambiaremos de mundo, de paradigmas, de ideas, de realidad.

En Estados Unidos, por ejemplo, ya hay pueblos en los que está prohibido donar comida, qué barbaridad. Darle de comer al hambriento es un delito en esos lugares. La filantropía quiere criminalizarse porque es una idea que acabará con la antigua forma enferma de vivir. A los enemigos del Nuevo Mundo no les gusta esa idea de la cooperación, de la ayuda infinita, de la compasión, de la responsabilidad social; no, a esta gente solo les gusta el conflicto, el hambre, la guerra, la destrucción, el egoísmo, la mezquindad, el materialismo. Harán todo lo posible por desprestigiar las ideas de filantropía, de cooperación; harán todo lo posible por aniquilar el germen de la nueva humanidad. Porque eso es la filantropía que hoy vivimos, que hoy experimentamos, es solo un germen.

A todos esos críticos del modelo de filantropía yo los invito a hacer algo por su prójimo, por los familiares que se encuentran en estado de pobreza o de enfermedad, por sus vecinos que estén atravesando una situación difícil; yo los invito a reunir energías para ayudar a los demás, para ayudarnos entre todos. ¿Qué ganan denigrando de la filantropía? ¿Qué quieren obtener? ¿Un premio periodístico? ¿Un aplauso del status quo mezquino y miserable? No sean ingenuos; las ideas que hoy atacan serán las que van a imperar en un tiempo futuro que ojalá sea próximo. 


¿Hacer o no hacer filantropía?



Francisco Bermúdez Guerra [1]


Hace algunas semanas estaba mirando un documental sobre la vida del fallecido fundador de la empresa Apple Steve Jobs. Fuera de todo lo que sucede en esta pieza fílmica biográfica, lo que más me llamó la atención fue el tema de la postura de Jobs frente a la filantropía. Para este genio –aunque para algunas personas no tanto-, la filantropía era una pérdida de dinero. El documental, palabras más palabras menos decía lo siguiente: “Mientras que para Bill Gates era importante hacer filantropía, para Jobs no lo era, él pensaba que era inútil”.

Mucha gente piensa igual que el fundador de Apple –que en paz descanse-; para estas personas la filantropía es inútil, es botar el dinero a la caneca, es contraproducente. Bill Gates –el hombre más rico, y el mejor filántropo del mundo- piensa totalmente diferente, de hecho, el promueve una idea que se denomina el “capitalismo creativo”, que es un forma de promover la filantropía utilizando los impulsos egoístas de las personas; muy Bill Gates, ¿no es cierto? Pues sí, el señor Gates ha donado miles de millones de dólares en computadores, vacunas y otras ayudas a países del Tercer Mundo.

Steve Jobs, el fundador de Apple –la empresa mejor valorada del mundo-, pensaba todo lo contrario que Gates. Otra importante personalidad del mundo de la finanzas, el expresidente de la Reserva Federal Alan Greenspan también era o es enemigo de la idea de llevar a cabo la filantropía, aunque no sé si en los últimos años habrá cambiado de idea; yo creo que no. Estos enemigos de la filantropía cuestionan la eficacia de las ideas de cooperación, de ayuda, de compasión, porque tienen en sus cabezas un paradigma insalvable: la filantropía es dar limosna, y la limosna es solo un paliativo, y a veces es peor ayudar que no ayudar.

Este paradigma de la filantropía como “dar limosna” lo hemos cuestionado muchas veces. La filantropía es una actitud activa de cooperación con los demás seres vivos, incluso con los animales y con el medio ambiente. La filantropía no es “dar limosna”. ¿Sirve para algo la cooperación? ¡Claro que sí! Sirve para crear abundancia y prosperidad nada menos y nada más. Sin embargo, como en el mundo actualmente prevalecen las ideas de dominación, la cooperación es vista sospechosamente por todos aquellos que piensan que los seres humanos deben dividirse en dos: los amos y los esclavos. Empero, para todos aquellos que pensamos que los seres humanos somos seres libres, la cooperación es una forma de adquirir esa libertad, por lo menos desde el punto de vista económico.

Una persona que no es libre económicamente está sujeta con el tiempo a ser víctima de la dominación descarnada por parte de los abusadores del poder. Por lo tanto, para todos aquellos que luchamos por la libertad, la cooperación y la filantropía son esenciales para adquirir esa libertad. Personas como Jobs o como Greenspan están con un pie en el antiguo modo de convivencia humano y con el otro están en el nuevo. Jobs fue un visionario, un genio, un empresario, un emprendedor, pero en este tema de la filantropía se equivocó de cabo a rabo.

La única forma de que la especie humana sea feliz y libre es a través de la cooperación, cambiando nuestro sistema de convivencia. La filantropía es esa actitud positiva ante los demás seres; sin embargo, el sistema que está haciendo agua –que se está autodestruyendo- en el mundo piensa que el ser humano debe ser un explotador y que solo puede sobrevivir el más fuerte; el darwinismo social en su máximo esplendor. Estas ideas son las que tienen al mundo en la actual crisis que padecemos. El hambre, la injusticia, el terrorismo, la crisis climática, la inequidad, el desempleo, son consecuencias o derivaciones del sistema de convivencia humano basado en la dominación; mientras este sistema siga imperando la supervivencia del hombre está en peligro.

Dice un proverbio: “Es preferible enseñar a pescar que dar el pescado”, esto quiere decir que es mejor educar, instruir o simplemente crear las condiciones para que la gente salga adelante por sí misma. De cierta forma, este proverbio es verdad; sin embargo, también hay que aceptar que en muchas ocasiones ni siquiera se puede enseñar a pescar, y que por lo tanto lo único que queda es tener compasión.

Mucha gente tampoco practica la filantropía por pereza, por ignorancia –en la mayoría de los casos es por esto-, por negligencia, o por simple falta de humanidad. Estas personas que no hacen filantropía por pereza, por ignorancia, por negligencia, por falta de humanidad, de cierta forma carecen de sentido común, porque si lo tuvieran se darían cuenta que es mejor ayudar y cooperar que quedarse en un rincón desperdiciando el dinero y los recursos.

Conozco gente que prefiere tirar el dinero y la comida a la basura que dárselo a la gente que lo necesita, ¿por qué? Porque están totalmente hipnotizados por las ideas del antiguo sistema de convivencia humano basado en la dominación. Esta gente no sabe que se está autodestruyendo. Por eso, es mejor hacer filantropía.







[1] Abogado, profesor, escritor, bloguero, filántropo. @fbermudezg

Proyecto Arikayasis: ideas para una nueva humanidad




¿Qué es Arikayasis? Es una novela que escribí hace dos años; está referida a una espada mágica, que a manera de Excálibur en la mitología arturiana, concede poderes sobrenaturales a quien la posee. La espada representa el poder del pensamiento, de las ideas, de cómo la mente puede ser utilizada para el bien y la justicia o para el mal, la crueldad y la inhumanidad.

Precisamente así bautizamos a nuestro proyecto, como Arikayasis. Para denotar ese compromiso con una nueva forma de pensamiento, con unas nuevas ideas que no solo están empezando a germinar en una o en algunas personas, sino que  realmente se han convertido como en una especie de pandemia, pero positiva. Mucha gente en el Planeta está preocupada por el futuro de la raza humana, de lo que vendrá para las próximas generaciones e incluso por lo que le pueda pasar a nuestra especie en los próximos años.

En Proyecto Arikayasis queremos hacer propuestas, reflexiones sobre todos estos temas, en diferentes ámbitos del conocimiento. No solo en la política, en la economía, o en la filosofía, sino también en el arte, en la cultura, está presente nuestro proyecto.

Creemos que el verdadero problema de la humanidad está esencialmente en el tipo de valores que protege. Si seguimos pensando que el lucro personal, que el egoísmo, y que el individualismo van a cambiar nuestra sociedad, pues estamos muy equivocados. De hecho, esas ideas anacrónicas son las que están acabando con nuestra especie a través de las guerras, del hambre, del terrorismo, de la injusticia, de las enfermedades incurables.

En Proyecto Arikayasis hemos propuesto nuevas visiones de temas recurrentes, que pueden o no ser compartidas por los demás; sin embargo, lo que queremos es eso, que haya reflexión, que haya discusión.

Los invitamos entonces a participar en este proyecto, a visitar nuestra página web y a enviarnos sus propuestas, sus comentarios, sus inquietudes; y que todo sea por el advenimiento de una nueva humanidad.  


Página web: http://fbermudezg.wix.com/proyectoarikayasis      

Cuenta de Twitter: http://twitter.com/PArikayasis  

El dolor moral



Hay dos tipos de dolor –de pronto hay más, no sé-: el físico y el moral. El primero se produce por alguna afectación a nuestra corporeidad, como una enfermedad, una herida o simplemente por algún mal funcionamiento de alguno de nuestros órganos físicos. El segundo –el moral- se ocasiona por una lesión a nuestras emociones, a nuestros sentimientos. Es un dolor psicológico, anímico, mental y posiblemente espiritual.

El dolor físico se puede contrarrestar con una medicina, o se puede paliar de la misma forma con algún fármaco, aunque muchas veces este dolor es inevitable y simplemente hay que aguantarlo con estoicismo. El dolor moral –a diferencia del primero- es más difícil de atenuar, de sanar, de curar, incluso puede presentarse como imposible de tratar.

La pérdida de un ser querido, el rompimiento de una relación romántica, un fracaso académico o laboral, o una quiebra económica, podrían producir este dolor. ¿Cómo sanarnos del dolor moral? ¿Cómo contrarrestar sus efectos? ¿Cómo paliarlo? Creo que las respuestas a estas preguntas –y las preguntas en sí mismas- vienen pensándose desde hace milenios; las religiones han venido dando fórmulas para “resolver” este problema, el del dolor moral.

Resignación, esta es una de las fórmulas. “No hay nada que hacer, resígnese” nos aconsejan muchas veces; esto quiere decir: ni modo, el dolor va a estar ahí, no se puede resolver o atenuar. Creo que es una buena salida, la de la resignación, aunque causa angustia, pero es realista. Si se ha muerto un querido no se puede hacer nada, salvo resignarse, aceptar la pérdida. El dolor moral puede causar dolor físico, y muchas veces puede ser el causante de enfermedades, cuando ese dolor no se asume de manera constructiva y positiva. Dicen algunos médicos que muchas veces el dolor moral se puede expresar en afecciones físicas reales, como dolor en el pecho, caída del cabello, insomnio, estrés, opresión en el tórax, etc.

En el budismo –quienes han meditado mucho en el dolor, o sobre las causas del dolor- afirman que el dolor –tanto el físico, como el moral- es inevitable. Que el dolor es como el día y la noche, el calor y el frío, y se contrapone al placer. Evadimos el dolor y buscamos el placer, esa es la causa del sufrimiento para los budistas. Aceptar que la vida es dolor y placer, no hay nada que hacer afirman ellos, los budistas.

Todos los que hemos pasado por la muerte de un ser querido –creo que la gran mayoría de los seres humanos- sabemos que al principio hay un sentimiento de desasosiego producido por el vacío que deja ese ser en nuestras vidas. Ese desasosiego, esa angustia, nos causa dolor. Nuestro primer impulso, cuando se produce la pérdida, es el de buscar por medios nos convencionales –no físicos- a nuestro ser querido; deseamos encontrarnos con ellos en nuestros sueños, o de forma espectral en la realidad. No soportamos ese vacío, nos causa dolor.

Con el paso del tiempo comprendemos que ese ser querido se ha ido y que no va a regresar, sin embargo, continuamos hablándoles mentalmente o de forma explícita. Para nosotros, los que nos quedamos en el mundo terrenal, ese ser querido que ha muerto en el plano físico sigue vivo en algún otro plano del Universo. Eso nos reconforta, nos consuela, nos da esperanza, de que algún día nos reencontraremos con ellos de otra forma, ya no física, pero sí espiritual o mental, o lo que sea.

Creo que el budismo tiene razón. El dolor no se puede evadir, está allí, puede ser una enfermedad, una herida, una pérdida o una derrota, pero está allí. Nada que hacer. Aceptar que el mundo relativo es relativo porque tiene opuestos. Si logramos comprender y sintonizarnos con la vida podemos caminar con el dolor y con el placer y estar en paz, ser felices. Pero si no logramos entender que la vida es como es, esto puede llevar al sufrimiento, a amplificar el dolor.

Todo tiene una razón, un motivo, una finalidad y creo que es buena. Creo que el Universo es bueno, es perfecto, y creo que el dolor cumple una función en nuestra existencia. Creo que el dolor nos ayuda a tomar conciencia. Creo que el dolor nos ayuda a vivir correctamente, es como el instructor natural de esta dimensión en la que vivimos. Es difícil tomar las cosas con calma cuando se produce un hecho que nos lleva a tener dolor moral, pero no hay otra vía, no hay otro camino sino el de la aceptación, el de armonizarnos con la existencia, con la vida, ir a contracorriente causa más dolor, ir con la corriente es un interrogante, es un alea, pero pienso que es la única solución constructiva a este tema, que puede resultar agobiante para algunos o para muchos. Espero que si alguien que está sintiendo un dolor moral y que ha leído estas reflexiones, le puedan haber servido de algo. Estamos encarnados en este planeta para ayudarnos unos con otros, incluso para sobrellevar dolores.